¿Te has detenido a pensar que todo en la naturaleza cambia… excepto muchas veces nosotros?
Al observar cuidadosamente la naturaleza, notarás que todo está en movimiento; todo cambia día tras día. Existen dos tipos de cambio: los cíclicos y los cambios sin retorno. Un ejemplo del primero son las estaciones; del segundo, la oruga que se convierte en mariposa.
Todo a nuestro alrededor está en constante transformación. Cambian las plantas, cambian las estaciones, cambia el clima, cambia la tecnología, cambia la economía, cambiamos de gobierno, cambian nuestros gustos e incluso nuestras necesidades.
Si todo está en constante cambio, nosotros también debemos estarlo. Debemos cambiar mental y físicamente. No podemos quedarnos estáticos en la comodidad; necesitamos evolucionar para mantenernos en sintonía con el mundo.
Si no cambiamos, estaremos yendo en contra de una de las leyes fundamentales de la naturaleza.
Lo natural es cambiar. Hacerlo mientras estamos cómodos o incluso disfrutando del éxito es lo que nos llevará a la maestría.
“El mundo está cambiando, es hora de que cambiemos con él.”
— Spider-Man, Homecoming.